Móbil político
Móvil, en español, evidentemente se escribe con v de mover. Un teléfono móvil es un dispositivo que se puede mover de un lugar a otro. Pero en otras lenguas como el inglés se escribe con b, por lo que al tener la palabra inglesa mobile una gran difusión resulta cada vez más familiar. Así, la falta de ortografía que se comete al escribir «móbil» en español es, por desgracia, cada vez más frecuente.
Este baile de bes y uves se remonta al latín, lengua de la que deriva la mayor parte del léxico patrimonial del español y de buena parte también de las lenguas de occidente. Existía en latín el verbo movere, acción de desplazarse de un lugar a otro, y un adjetivo movibilis (movible) que pronto se redujo a mobilis. Esta palabra tomó un matiz distinto, refiriéndose a cosas que pueden cambiar de sitio, que pueden ubicarse en lugares distintos. En español mobilis evolucionó a mueble, palabra que prácticamente se limita en la actualidad a nombrar objetos del ámbito doméstico, y es la raíz para otras palabras como inmueble, que nombra aquello que no puede cambiar de sitio, o inmobiliaria, empresa de compra, venta o gestión de inmuebles.
Así, los derivados de mobilis en español se redujeron a un ámbito muy específico y se perdió la percepción de movimiento en ellos; prevaleció movere, mover, para referirse a cualquier forma de movimiento. Era normal que un teléfono que se mueve de acá para allá acabara denominándose móvil. Teléfono mueble resultaría confuso y absurdo.
Sin embargo, en inglés el mobilis derivado en mobile sí conservó el significado de movimiento. Y aunque en inglés existe la palabra move, del latín movere, que se aplica a lo que puede ponerse en movimiento entre un lugar y otro, resultó más apropiado mobile, y no movable, para denominar a un teléfono que puede ubicarse en distintos lugares.
¿Y qué ocurrió con los teléfonos móviles en otras lenguas?
Además del inglés mobile phone, la b también aparece en lenguas europeas septentrionales que optan por un término relacionado con el movimiento. Así se emplea la palabra Mobiltelefon en alemán, sueco o danés, por ejemplo. Otras lenguas, sin embargo, han elegido un término más técnico, «celular», que hace referencia a la disposición de las antenas de telefonía móvil para establecer las celdas o áreas de cobertura: cellulare en italiano, celular en portugués… Celular es en español una palabra que también está extendida por casi toda Hispanoamérica. El caso del francés es singular, como casi siempre, tan celosos como son los franceses cuando se trata de proteger su idioma frente a la invasión de extranjerismos léxicos, y han elegido téléphone portable.
En cada lengua, en fin, se ha asentado el término que resultaba más fácil o útil para referirse a ese dispositivo de uso tan generalizado desde hace cosa de veinte años.
Todo este preludio viene a cuenta de la sorpresa que me llevé el día en que vi la palabra móbil escrita con b en gallego oficial, normativo. ¿De dónde ha salido esa b?
Como lengua del área hispánica, próxima geográficamente al castellano, el gallego tiene en cuanto al verbo mover y el sustantivo mueble un comportamiento similar: móvil, movilidade, moble, amoblar… Así fue siempre y así se puede encontrar en diccionarios de gallego desde hace muchos años (uno de los clásicos, desde 1968, de X. L. Franco Grande, por ejemplo).
Uno podría pensar que en ese proceso de recuperación y normalización del gallego se habría sido respetuoso con la etimología y la evolución del latín en las distintas áreas de la Península Ibérica, y se habrían mantenido mover y móvil. Pero no es así. También se podría pensar en el portugués, lengua que se ha tomado frecuentemente como fuente de referencia para la recuperación de léxico y elementos gramaticales del gallego. Pues tampoco, porque resulta que en portugués las palabras correspondientes son mover y móvel, con v.
Entonces el móvil gallego, en el que no parece haber más afán que el de marcar personalidad propia ahondando en las diferencias con el vecino castellano, ¿es un móbil etimológico, es un móbil ortográfico o es un móbil político?
Y quedamos a la espera de ver qué forma ortográfica eligen los idiomas «asturianu», «lleunés», «aragonés», «estremeñu»… y lo que falta por venir.

Interesante y docto comentario. Yo me inclino a pensar en el caso del gallego, que el «mobil» sea político. Estaría dentro de la línea de d. Alberto del bilinguismo cordial, y de la costumbre administrativa autonómica de mirar a ver cómo lo hace el vecino para hacerlo diferente.